|| Mientras el pavimento de la bella ciudad de Córdoba se deshace, la administración del Dr Juan Martínez Flores también se tambalea por su mal gobierno

Córdoba, Ver – El bulevar Tratados de Córdoba se convirtió hasta hoy en día en un “pueblo fantasma” del tránsito: colas interminables, automovilistas desesperados y vecinos resignados a cargar su lonche porque saben que van a pasar horas atrapados. El pavimento no aguantó ni tres asoleadas y ya volvió a colapsar.

Lo que en su momento fue presentado como obra “de calidad”, hoy parece más bien una maqueta de cartón mojado. Ya van tres “manitas de gato” al mismo tramo y, a este paso, el bulevar va a necesitar más maquillaje que telenovela de Televisa.

El problema no es menor: Córdoba sigue siendo un “pueblo mágico”, pero no por sus atractivos turísticos, sino porque las obras desaparecen con la misma rapidez con que se inauguran. Y mientras tanto, el alcalde Juan Martínez Flores ya cuenta los días para entregar el mando, dejando atrás una ciudad llena de baches, parches y reclamos.

La pregunta que retumba en cada esquina es inevitable: ¿Rocío Nahle lo perdonará o lo mandará directo al banquillo de los acusados? Porque si en política todo se paga, en Córdoba ya hay una deuda bien grande, y no precisamente de pavimento.
Los cordobeses, entre el humor y la resignación, se preguntan si algún día podrán circular sin que su carro termine pareciendo maraca. Por lo pronto, paciencia y buen humor: que si de algo sabe este pueblo mágico, es de sobrevivir entre el caos y el polvo.


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