
Han pasado más de 38 años del desastre nuclear de Chernóbil ubicado al norte de Ucrania (anteriormente eran parte de La Unión Soviética) un grupo de científicos de la Universidad de Columbia ha descubierto una sorprendente adaptación en los perros callejeros que habitan la Zona de Exclusión: inmunidad a la radiación.

La población de perros vagabundos de la zona había crecido hasta alcanzar los 750 ejemplares, a pesar de que vivían en el lugar más radiactivo del mundo. Se suponía que los perros eran descendientes de los abandonados tras las devastadoras explosiones e incendios del 26 de abril de 1986 en la central, el peor accidente de la historia de la energía nuclear.

La gente se vio obligada a dejar atrás a sus queridas mascotas y muchos nunca regresaron a la Zona de Exclusión de Chernóbil, de 2600 kilómetros cuadrados. Mousseau, biólogo evolutivo de la Universidad de Carolina del Sur, colaboraba con un equipo de la organización estadounidense sin ánimo de lucro Clean Futures Fund (CFF) que viajó a Ucrania para establecer un programa de esterilización y vacunación para controlar la población. Mousseau colaboró con un componente de investigación: la recogida de muestras de sangre y tejidos para análisis de ADN. Llevaba realizando estudios sobre la fauna salvaje en Chernóbil desde 2000. Pero este proyecto le ofrecía un laboratorio vivo para buscar mutaciones genéticas inducidas por la radiación en un gran número de animales.



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