Edificios sin mantenimiento que lucen en completo abandono son el espacio donde se resguardan cientos de libros que con el avance tecnológico han quedado empolvados y de algún modo en el olvido, sin embargo eso podría quedar atrás, ante un ambicioso proyecto de modernizar estas salas de lectura.

La tecnología ha experimentado un avance imparable en las últimas décadas. Hoy en día, muchas actividades cotidianas se pueden realizar con tal facilidad que todo está a la mano con un simple clic. Lo anterior ha generado un cambio significativo en la forma en que la sociedad interactúa con la información, dejando en desventaja a actividades tradicionales como las consultas de libros en bibliotecas.

Estos espacios que almacenan, organizan y brindan una amplia cantidad de materiales de lectura tanto del área académica, como revistas, libros de ciencia ficción, cuentos, periódicos, entre otros recursos, actualmente reciben pocas visitas y en algunos espacios, son casi nulas, lo que ha generado que algunos hayan tenido que cerrar o cambiar su uso original.

El recien nombrado director de Educación, Guillermo Alvidrez, bajo la instrucción del presidente municipal Cruz Pérez Cuéllar, realizó un diagnóstico anual sobre la operación en las 26 bibliotecas que opera el Gobierno Municipal, el cual arrojó la preocupante situación en la que se encuentran estos espacios.

“Por encomienda del señor presidente al inicio de nuestra gestión, nos encargo mucho que hagamos un diagnóstico para ver el funcionamiento y sobre todo las instalaciones con las que contamos de las bibliotecas de Ciudad Juárez. En el diagnóstico que realizamos nos topamos con que falta mucho trabajo de infraestructura, están en condiciones en algunas buenas, y en otras sí hace falta mucho trabajo”, expresó el director de Educación. Durante el último año en las 26 bibliotecas municipales se han reportado alrededor de 48 mil 800 visitas, las cuales están registradas principalmente en la biblioteca Arturo Tolentino, que es conocida por ser las oficinas de la dirección de Educacion, también en la biblioteca Benito Juárez, así como en la biblioteca Bonanza, el resto carece de lectores que siquiera pisen el edificio, tal es el caso de bibliotecas como la de Loma Blanca y la Manuel Talamas Camandari y Riveras del Bravo, las cuales han registrado hasta seis meses sin una sola visita.

“En algunas bibliotecas la afluencia si es muy muy baja, sacamos registros y nos encontramos con bibliotecas en las que las visitas son muy pocas”, dijo el director.

La poca afluencia en los espacios de lectura incluso generó la posibilidad de ser utilizadas con otro fin, tal fue el caso de la biblioteca ubicada en Praderas de los Oasis, que recientemente fue renovada para la habilitación de un Centro de Atención Infantil. Leonardo Cruz, quien ha estado frente a las aulas por más de 30 años, refirió que la falta de interés por parte de los niños y adolescentes en la lectura radica principalmente en el sistema educativo, e instó al área docente a motivar a los alumnos a investigar y debatir, y no solamente para el cumplimiento de tareas, a fin de que se genere un interés real en los estudiantes.

“Antes cuando uno iba a la biblioteca los libros estaban ocupados y mejor optábamos por comprarlos, pero actualmente está el internet”, expresó.

Para la docente Judith Uribe de segundo grado de primaria, una de las preocupaciones más significativas es el que para los alumnos el internet se ha convertido en la herramienta predilecta para buscar información relegando a segundo plano a los libros y bibliotecas físicas. “Antes era común que las tareas incluyeran visitas a las bibliotecas donde los estudiantes aprendieran a buscar en índices, explorar capítulos y comparar fuentes. Este proceso no solo fortalecía habilidades de lectura, sino que también involucraba valores como paciencia, análisis critico y el respeto por los recursos físicos de aprendizaje”, dijo la docente.

En ese sentido reafirmó lo dicho por su colega Leonardo Cruz, de que desde el área docente es importante incentivar a los alumnos a hacer uso de los recursos tradicionales.

“Para los docentes de nivel primaria el desafío radica en encontrar un equilibrio. Por un lado es fundamental aprovechar las ventajas de internet como un recurso educativo, pero por otro es nuestra responsabilidad fomentar en los niños la apreciación por los libros y la investigación tradicional”, añadió.

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